Lana


Lana del Rey no hace música para bailar y esto es raro- rarísimo- en el mundo del pop. La industria tiene cientos de chicas lindas con grandes voces que se despliegan en el escenario como auténticas femme fatales. Pero Lana Del Rey no es una de ellas. 
Antes de ser Lana, Elizabeth Woolridge Grant fue Lizzie Grant y antes de eso se llamó May Jailer. Viene de una familia adinerada, pero más que una heredera parece  la antítesis del sueño americano. Durante su adolescencia, Lana o Elisabeth o Lizzie o May, comenzó a beber y no pudo parar durante mucho tiempo. Tanto que marca sus canciones y tanto que, luego de haber entrado en rehabilitación, le dijo a la revista Nylon que sus musas la habían abandonado. Ella realmente no sabe si habrá una continuación de su álbum debut Born to die.
No tiene bailarines, no usa corpiños que lanzan fuegos artificiales, no busca escándalos ni protagoniza talk shows como tampoco muestra su vida privada en Instagram. Cuando no está de gira ni grabando, Lana planta árboles y se queda en el sillón de su casa todo el día. No sale con galanes de Hollywood ni es la tercera en discordia. Lana no jode a nadie.
En vivo no canta perfecto, pero tampoco hace playback. No tiene una gran voz, pero tampoco es una farsa. Ella compone sus canciones, y está detrás de los conceptos de sus videos. Más que letras, escribe poesías. “In the land of gods and monsters/ I was an angel/ looking to get fucked hard/ like a groupie incognito posing as a real Singer/ Life imitates art” (En la tierra de dioses y monstruos/Fui un angel/Buscando que la cogieran fuerte/ Como una groupie de incógnito posando como cantante/ La vida imita al arte). Habla de Jim Morrison, de Marilyn Monroe, de James Dean, de Elvis, de Kennedy, de Springsteen. Habla de diamantes, de su obsesión por la libertad, de la soledad, de no tener remedio ni querer tenerlo.  Compone acerca del sueño americano, sí, pero lo mira como si fuera una escena perfecta y ella estuviese completamente afuera. Como si se tratara de algo que quisiera tener pero que jamás podría mantener. No es un estandarte a lo naif o de lo políticamente correcto. No levanta la bandera de ninguna causa ni se dirige a sus seguidores con demagogia. Ella es ella y sabe que no tiene la fórmula de nada.
Cada vez que la entrevistan mira al piso, habla suave y sonríe incómoda. Al cantar algunas canciones está al borde del llanto y en otras le tiembla la voz. Dijeron que no sabía cantar, que no era más que la típica fantasía masculina, que debía cambiarse el nombre-de nuevo- e intentarlo años más tarde. Las críticas estadounidenses fueron tan duras que decidió mudarse a Londres, no le hizo fuck you a los haters como Miley ni se transformó en vocera de la causa como Gaga. Se apartó, pero siguió con su arte.
Si Lana Del Rey es un personaje, es uno tormentosamente fascinante. Es una It Girl que canta que se quiere morir. Le importa ser hermosa pero a la vez sabe que no es existencialmente suficiente, y no le alcanza. Intentó hacer carrera en la música varias veces hasta que triunfó, pero tampoco le fue tan bien. La mayoría de las diosas pop pisan el escenario para matar o morir mientras que Lana continúa venciendo su pánico escénico. Se muestra frágil, compleja, cruda. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno! Escribís muy bien, excelente blog! Quiero decirte algo, veo en facebook que te está yendo cada vez mejor en BA pero la verdad es que se necesita gente como vos en la patagonia. Considerá volver pronto :) una sugerencia, no lo tomes a mal por favor.
No siempre la belleza coincide con el talento, un saludo cordial, un admirador anónimo.

Carlos Jurich dijo...

Me gustó. Es posible mandarselo a Lana? Que diría ella de la defensa de su estilo?