Enero en NOCHEPOLAR


No voy a mentir, últimamente el mundo me parece un lugar bastante horrible. Por suerte existen los refugios, para mí escribir sobre cosas lindas es uno de ellos.

Para esta edición escribí sobre gente que pelea por lo que quiere, que sigue adelante, que hace del mundo un lugar más lindo, que uno admira, respeta y se alegra de que exista. Escribí sobre Sebastián Lino -leer acá-, periodista de esos que enorgullece tener de colega y músico de esos que no dejan de crear. Entrevisté a la pediatra Alejandra Buiarevich -leer acá-, que en el primer banco de leche materna de La Patagonia dedica sus días a salvar vidas. Escribí sobre la iniciativa para transformar en documental un pedacito de la región que ya no existe, de mirar al futuro pero conservar algo del pasado -leer acá-, sobre las III Jornadas de Investigación en Arte en Patagonia -leer acá- y las ganas de enseñar. También en Buenas Nuevas Pasó y Viene, también las notas hermosas directamente de la pluma de colegas estimados. Inspira y alivia saber que hay mucha gente trabajando para crecer y hacer que otros crezcan.

Feliz fin de año que es comienzo dice la editorial escrita por Jimena Mascaró. A su vez cuenta y homenajea a aquellos que velaron para asegurar su continuidad. NOCHEPOLAR no es solo una revista, es un refugio. Y los refugios sirven para eso, para tomar fuerza y salir de nuevo al mundo.