Pablo Alabarces: "No hay nada en el Rock que uno no pueda leer en otros lados"


A veces el periodismo me parece una excusa para hablar con la gente que admiro. Como si no se pudiera hacer de la nada, porque sí. 
Fue en el 2013, para el trabajo final del Taller de Redacción: Críticas, Reseñas y Comentarios -del posgrado en Periodismo Cultural de la UNLP-, charlé brevemente con Pablo Alabarces, Sergio Pujol, Sergio Marchi y Diego Fischerman acerca de cómo se estudiaban los fenómenos ligados al rock y por qué. 
Pablo Alabarces es uno de los principales referentes no solo en el género sino en el campo de la cultura popular argentina.  En 1988 publicó Revolución, mi amor. Rock Nacional 1965-1976. En 1993, Entre gatos y violadores: El rock nacional en la cultura argentina y luego se enfocó en los estudios culturales desde el fútbol y de vez en cuando, la cumbia. Recientemente publicó La Sanata Condenatoria en Anfibia -leer acá- un texto sumamente lúcido y justo sobre las diferentes interpretaciones de las muertes en Olavarría, durante el recital del Indio.  

¿Por qué estudiar Rock? 
-Con las cosas que yo trabajo en general, la pregunta correcta nunca es por qué las hago sino por qué otros no las hicieron. A mí siempre me pareció una cosa bastante obvia como dicen los ingleses, taked for granted, que si vos te dedicás a trabajar temas de la cultura contemporánea hay algunos que tienen una presencia evidente sea en términos de su peso económico en la cultura de masas o sea en su peso simbólico en fenómenos simbólicos que tienen que ver con identidades, subjetividades, movimientos sociales, etc. Entonces, quizá yo he trabajado cosas que tienen que ver con la cultura popular o con el deporte y la pregunta correcta es ¿Cómo otros no lo hicieron? En realidad otros lo hicieron, no estoy diciendo que sea el único que hace ciertas cosas pero insisto, la respuesta extensa es: Yo me dedico a pensar temas que tienen que ver con la cultura contemporánea, dentro de eso, la música popular, el deporte, en la cultura de masas son cosas muy visibles.
¿Cómo empezaste? 
-A mediados de los ‘80, yo era un joven graduado buscando cosas por las que interesarse y uno siempre busca cosas con las que uno también pueda mantener una relación placentera o que sirvan de alguna manera para explicarse a sí mismo. No en vano, los que empezamos a trabajar con temas de Rock a mediados de los ‘80 éramos gente más o menos de la misma generación que se había socializado mediante el Rock Argentino. Calabresse habla sobre los hijos de la televisión, esa generación que aparece durante los 60 y 70 y que creció con ella. Bueno, nosotros éramos los hijos del Rock. Cuando digo “fuimos” me refiero a Pablo Vila, que es el gran fundador de todo eso, y pienso también en Mirta Varela, Claudia Cosaco y muy poca gente más en ese momento. Luego también Claudio Diaz, somos todos cincuentones -risas-. Todos los que empezamos éramos de la misma generación para los cuales había algo anterior al Rock pero funcionaba como puro pasado. Hay una matáfora que usar un autor italiano, Calabresse, y habla sobre los hijos de la televisión. Los nuevos críticos de la televisión no tenían televisión en sus casas cuando eran chicos mientras que la nueva generación que aparece durante los años 60 y 70 son hijos de la televisión, entonces nosotros somos hijos del Rock. Eramos tipos cuya primera socialización musical tenía que ver con la música popular en general y con el Rock en particular.  Empecé investigando esas cosas porque me interesaba la cultura contemporánea y después por una cuestión personal y generacional particular.
¿Qué encontrás? 
- No hay nada en el Rock que uno no pueda leer en otros lados. Que no lo pueda leer en el cine, en la literatura. Lo que tiene la música popular en general. Yo ya no hago Rockología, digamos, prefiero decir que hago músicapopularlogía porque me interesa más el fenómeno de la música popular e inclusive lo último que he escrito es sobre la música popular en general o la cumbia en particular, más que sobre la escena del rock. Entonces, la música popular es un fenómeno que me parece absolutamente apasionante porque combina fenómenos de significación mucho más complejos. Por ejemplo, esta es una pregunta que no me hacía hace treinta años, en el comienzo, yo no me preguntaba por ejemplo, por la significación musical y con el tiempo me di cuenta de que hacíamos una especie de sociología de estudios culturales de música sin saber nada de música. Y eso estaba muy mal. Entonces, lo que me parece especialmente fascinante es esa combinación de significantes múltiples. Si vos trabajás con música popular, tenés que trabajar simultáneamente sobre puesta en escena, fenómenos de los públicos, identidades, movimientos sociales, las letras, las poéticas, pero también los sonidos, los desempeños corporales en el escenario. Es un fenómeno fantástico, riquísimo, que te obliga a estar todo el tiempo pensando, interpretando y sabiendo más, además de prestar atención a muchas cosas simultáneamente. En ese sentido, me parece un texto mucho más rico y dinámico y móvil que la literatura, por ejemplo. Pero no es que hay algo en la música popular que no esté en la literatura. Cada práctica cultural procesa sus contextos sociales, económicos, políticos, etcétera de la mejor manera que puede. La música popular respecto de otros textos, tiene a su favor algo que lo vuelve mucho más suculento para investigar, su peso de masas. En la cultura de masas, los fenómenos de más peso social -más peso en sentido de repercusión, cantidad de público que integra, etc.- son la música popular y el deporte. Luego te aparece lo televisivo, lo cinematográfico, lo periodístico y mucho más tarde lo literario, en términos casi estrictamente numéricos. No es que el Rock procese cosas que la literatura no, todo lo que hacen es hacer lo que pueden con lo que los rodea y para eso está la cultura. La cultura te ayuda a sobrevivir procesando de la mejor manera el mundo que te rodea y no es que el Rock lo haga con más habilidad, es que lo hace de una manera distinta y esa manera distinta para mí es fascinante por eso es la elección del objeto.

No hay comentarios: