Refugio en El Calafate, Hotel Posada Los Alamos


Sonaba La Gran Pérdida de Energía y El Calafate no se sentía tan frío como me lo imaginaba. Con una camiseta, remera, sweater, bufanda y tapado estaba bien -prácticamente lo mismo que uso en Comodoro y en La Plata-. Llegué al hotel al mediodía, mientras todos estaban en el glaciar. Fui derecho al restó, pedí estofado de cordero y una copa de vino tinto. Pensé que quizás podría trabajar un rato pero no, Internet no ayudó y creo que, al final, me hizo un favor.  
Hotel Posada Los Alamos se ubica a dos cuadras de la avenida principal de El Calafate, tiene dos entradas y es gigante. Literalmente, para desayunar hay que cruzar la calle. Tiene tres restaurantes, cava, spa y el único con campo de golf. No fui al Glaciar Perito Moreno ni a la pileta -por eso no hay fotos de eso-, aunque sí volví bronceada gracias al spa. Les muestro algunas fotos -me hubiese gustado sacar más pero no había mucho tiempo- y se los recomiendo. 

En este momento, no me molestaría irme a vivir a ese sillón. 
Tartan y detalles rústicos en los pasillos. Ah, y una chica muy friolenta.
Nuestra habitación. Cómoda, calentita y simple. 
Arriba, Humus Cocktail Bar. Abajo, el spa. Ahí sí que uno no sabe donde ir. 
La sopa de calabaza y el dulce de arándanos, mis favoritos. 
Parte de todo lo que se puede hacer en el hotel. Parte. 
En El Calafate amanece a las 10 de la mañana y los caminitos se ven así.
Lo que me gustaría estar haciendo ahora pero tengo que trabajar.

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