#EscritosImpacientes en San Isidro


Así es, presento Escritos impacientes para gente sin tiempo en la Casa de la Juventud de San Isidro y estoy muy contenta. Después del Teatro Dislocador, la Feria Internacional del Libro de Comodoro Rivadavia, y la hermosa noche en Oquio Estudio, seguimos difundiendo :) Quiero agradecer a Esteban Cavanna por la oportunidad, es un gusto enorme. 

“De todas las palabras que existe, yo elijo estas". Así comienza. Escritos impacientes para gente sin tiempo se puede leer en 15 minutos. Poemas y textos breves sobre la soledad, el dolor, el amor, la vida entre silencios para completar o subir a las redes sociales. Es una obra multifunción porque está creada para ser de alguien más, para ser lo que sea. Tiene silencios para completar, se puede leer en cualquier orden, se puede intervenir, se puede escribir, se puede ilustrar, se puede pintar, usar como lista de compras para ir al súper, como agenda, como bloc de notas. También se puede fotografiar y subir a redes sociales. Puede ser lo que sea que el lector quiera que sea. En la actualidad, se puede conseguir en Liberto -City Bell-, en Camellia -Rada Tilly- y en las presentaciones, en Patagonia y en Buenos Aires. 

PRÓLOGO
Con el número dos nace la pena, dijo un poeta. Pero todo empieza y acaba en uno. Flor -así se llama y así la llamaré- sabe que eso no es bueno ni malo: es. A través de textos y poemas deliberadamente breves, Flor asume y resume su visión del amor, el dolor y las personas con exactitud. “Aborrezco la mentira porque es una inexactitud” decía uno de los heterónimos de Pessoa. Como quien ha vivido lo suficiente como para llevarse mejor consigo que con el resto, escribe con calma pero en movimiento, con distancia pero sin frialdad, con diplomacia pero sin engaños.
Vivir rápido y dejar un bonito post, sería un slogan de este tiempo. Flor lo entiende y juega con la idea. Sabe que ver el mundo desde la ventana de un autobús o de una computadora es también estar dentro del mundo. Y que la gente sin tiempo en verdad lo tiene. Todo el tiempo tenemos tiempo. Es todo lo que tenemos hasta que ya no lo tengamos. Y como ella escribe, “Nunca no hay nada para hacer.” Hacer es el mejor antídoto para la impaciencia y los que saben -como Joe- que el futuro no está escrito.
Míster, músico de Rock&Roll.

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