Viernes


Estoy re densa con la última página del Efecto Beethoven de Fischerman, lo sé. Hace poco lo posteé en la fanpage del blog y hoy sólo ilustra mi intención de viernes a la noche -una intención no siempre es un hecho-. Me levanté a las 6, preparé la nota del día, tomé mucho café, intenté disimular las ojeras y me fui a Capital para asistir al BAFIM. Mañana seguramente haga un post al respecto para que, quienes no saben qué es conozcan y para los que saben y no fueron, chusmeen un poco. Después de dos horas esperando el bondi para volver, ser víctima de bullying de una cucaracha que se nota no tenía nada mejor que hacer que caminar justo por la ventana de mi asiento, y que el conductor se emocione con el aire acondicionado con 24°, regresé a mi casa agotada y con frío. Yo quería ir a bailar Back Street Boys acá pero como estoy hecha eme, me parece que me quedo leyendo o si estoy más hecha eme todavía mirando lo que encuentre en Netflix. 
O capaz me vaya a bailar Back Street Boys igual. O capaz a Rey Lagarto. O capaz me desmaye ahora. O me secuestre un ovni. O regrese la cucaracha y me la pase gritando contra la pared. Esperemos que eso último no.