Camping en Puerto Patriada


Ir de camping es mucho más que dormir dentro de una bolsa de plástico, morirse de frío a la noche, de calor a la mañana y hacer fila para el baño. Todo eso pasa, pero también proporciona una sensación de libertad e inmensidad tremenda que recomiendo muy esporádicamente -como para extrañar-. Soy bastante topo, disculpen. Pero sí, es hermoso y si es en Patagonia todavía más. Puerto Patriada es especial para eso, queda a 14 km de El Hoyo y es prácticamente dormir en la orilla del lago Epuyén. Cada espacio tiene su fogón y enchufe. Nosotros tuvimos la suerte de conseguir uno con una especie de mesa de madera techada, súper útil para resguardarse del sol y colgar cosas. En el camping hay un baño individual para damas, un baño individual para hombres y una especie de quiosco. Ahí se consiguen los elementos básicos para acampantes como latas, yerba, carbón, hielo pero además tortas fritas increíbles y los mejores daikiris de arándanos, frambuesas, frutillas y moras que probé en mi vida.
Al sol, con un licuado de frambuesas en mano, terminé Una Belleza Rusa: y otras historias de Vladimir Nabokov y empecé El Lobo Estepario de Hermann Hessee. Prendimos fuego solo para sentarnos cerca, cenamos galletitas con paté y cerveza. Compré varios daikiris de un litro y tortas fritas. Monopolicé la lista de Spotify. Jugamos con Angel, un nene que conocimos en el lago y tiramos piedritas. Nos metimos para comprobar que el agua estaba helada y alquilamos un kayak. Nos quedamos un poco menos de un día, después decidimos seguir camino. Extraño las vacaciones. 

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