Flor Amapola

Tengo tanto para contar en este post que no sé por donde empezar. Y, justamente por eso, probablemente sea el primero de varios.
Comencé a conocer el arte de Flor Amapola con sus Retratos Marinos. Podría describírselos pero aunque trabajara horas y horas en verbos, sustantivos y adjetivos, no me acercaría ni un poquito. Por eso mismo, con ustedes, ella en ellos.

Estoy conociendo gente muy copada, talentosa; buenas personas que aman lo que hacen. Ella es una de ellas. No nos conocíamos pero cuando charlamos sobre hacer fotos, parecíamos dos nenas jugando. Hablamos, pensamos, compartimos y finalmente, hicimos muchas fotos (de las que hablaré en el próximo post). Simplemente por jugar. Viajamos escuchando Radiohead y descansamos con mate. De hecho, me colgué tanto escuchándola que casi me olvido que me tenía que ir a mi casa. Pero sí, volví.
Después de hacer las fotos que habíamos pensado (otras que no y más) paramos en la playa para un retrato marino. He aquí.



Me retrató y hoy, la retrato un poquito con palabras.


Ella es una Artista, de esas que se escriben con A mayúscula y un poco (bastante) de magia.  Tal vez la clave que hace sus fotos tan increíbles es que simplemente, deja que lo que es sea. Ve con la cámara y hace mirar lo que mira. Cambia el enfoque, el cuadro y hace que todo cambie. Transforma rincones insospechados en escenarios oníricos donde dibuja con luz. Y pinta bien. Crea un mundo natural en el que enlaza y realza el verano y la primavera, pero con la absoluta ventaja de durar todo el año. Tiene sentido. Es una Flor, de esas que se escriben con F mayúscula y un poco (bastante) de magia. 


No hay comentarios: