Mañana será otro día

Este fin de semana me encerré completamente. Desde que llegué de la oficina el viernes no volví a salir. Es domingo, me olvidé de ir a la radio, dormí pero no descansé. Quizás más tarde. Intenté desconectarme pero no pude así que me senté frente a la compu y terminé el proyecto para el trabajo final del posgrado. Después sólo me quedé mirando al vacío. Recordé la primera vez que volví a Comodoro después del verano, hace un par de meses. Las dos semanas pasaron muy rápido y estaba triste. Se acercó despacio y me preguntó qué me pasaba. Le dije: "Es que no sé a dónde se va el tiempo". Me abrazó. Siempre hace lo mejor que se puede hacer.

Por lo general cuando voy caminando hacia algún lugar salgo con tiempo. A veces me equivoco, sé que me equivoco y sigo en la dirección contraria por puro gusto, porque sé que en la próxima cuadra puedo volver y sin llegar tarde. A veces me pregunto si en este momento no estaré haciendo exactamente eso.

Es común -y maravilloso- que las respuestas que uno busca están en canciones, en silencios o en charlas, otras en el tiempo. Esta última opción suele ser la más desesperante. Hoy acudo a canciones, en realidad a una sola, a mi favorita. Let Down de Radiohead. Puede sonar un poco depresiva pero al final dice "One day I'm going to grow wings". Me gusta pensar que las pestañas son alas, por eso también me las maquillo bastante. Y algo así es, porque todo es cuestión de perspectiva y a veces está bien ver las cosas mal. Mañana será otro día y hay que trabajar para que todo mejore. 

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