Una frazada para salir a la calle

Hace un par de semanas tengo la sensación de que el frío va a terminar en algún momento. Sí, pero todavía no. El viernes caminaba por la calle sin sweater y merendaba helado. Hoy, tapada hasta la nariz, sólo salgo de la cama para preparar té con jengibre y miel, buscar algún libro, saltear la presentación de Gilmore Girls o cambiar el pendrive cargado de archivos para terminar de mudar las cosas de una compu a la otra. Estoy medio engripada y con el pensamiento recurrente de que en estos casos la vida es eso que pasa mientras esperas que sea la hora de tomar otro quraplus -me deja medio bobi y con mucho sueño pero también es bueno recuperar energía-. Revisando y separando, encontré estas fotos de un día que no estaba ni para campera ni para remera. Hoy un poncho no, una frazada para salir a la calle me vendría muy bien.