Stuka: Los Violadores, el Punk y la vuelta del fascismo


Primero Thelefon, después Stuka & The Bollocks. El Line Up del evento de Suicidal Trend entre tachos con hielo y latas de birra, percheros repletos y un escenario en una rampa de skate. Esa noche la marca anunciaba la incoporación de Dr. Martens con un borcego inflable gigante y música hasta la medianoche. Marcelo Gallo -Expulsados, Marky Ramone's Blitzkrieg- me presentó a Stuka y fuimos a tomar una birra.

-¿Desde el 91 no venías a La Plata?
-Si, me vine porque había un chico de acá de La Plata que ahora está viviendo en Barcelona que se llamaba Gonzalo, tenía algo así como una empresa de documentales. Había hecho un documental de Los Violadores. Fui a alguna de las diagonales, me pierdo en las diagonales -risas-. No es una ciudad que curto mucho. Aunque está tan cerca que me extraña. Después me fui a vivir 17 años a Estados Unidos y ahí gracias que venía a Buenos Aires a visitar a la familia.
-¿Cómo surgió lo de venir por Suicidal?
Por amigos. Volví hace un año y medio a Argentina y retomé mis viejas amistades que tenía abandonadas, volver a encontrarnos en las discotecas. Salir a tocar.
-¿Por Marcelo?
-En realidad lo conozco a Dead que está tocando conmigo allá en Buenos Aires, que toca con La Armada Cósmica, la banda del hijo de Juanse.
-Con Daland
-Claro, con Daland. Ahí los conocí a ellos, lo conocí al padre que tocaba de toda la vida con Juanse y los conozco a ellos de chicos. Empezamos a tocar y armamos una banda con Dead y Agustín Rosino, el baterista de Catupecu. Empezamos a tocar para divertirnos y salió esto. Hoy Agustín no pudo venir porque estaba con Catupecu de gira, aproveché y rescaté un viejo baterista amigo mío de Stukas en Vuelo, mi banda después de Los Violadores. Me divierte, lo mejor que me puede pasar es tocar con mis amigos. Me llaman y voy ¿Qué? ¿Voy a decir que no?
-¿Y qué van a tocar?
-Una mezcla de temas entre los Sex Pistols y Pappo's Blues -risas-, lo que a mí me gusta. La banda se llama Los Bollock Blues. Son canciones que nos salen como si hubiésemos nacido con ellas.
-¿Y están preparando algo nuevo?
-Estoy terminando de grabar un disco con Stuka & los Fusers. Mi banda seria -risas-, esta es para hinchar las pelotas. Divertida, sin mucha responsabilidad. Me faltan un par de días para terminarlo en el estudio. Lo había empezado a grabar pero lo interrumpí por el tema de Los Violadores en el Luna Park. No iba a sacar todo junto así que dije: “Paro un rato” y ahora es tiempo de volver. Pasa que se viene el verano y en el verano no pasa mucho, mientras tanto despunto el vicio por este lado.
-¿Cómo estuvo el Luna?
-Estuvo muy bueno más allá de las expectativas. En Obras entraban 4.000 personas, entonces capaz que hacíamos un Obras, era tremendo meter un Obras en esa época. El Rock no metía tanta gente acá. Con el tiempo comenzaron a venir bandas extranjeras, se creó otra historia con el Rock y metimos 8.000 personas, espectacular. Fuera de todas las expectativas, estuvo muy bueno. Eso te renueva, es como decir: “Ah bueno, sigo en la lucha ¡Ahora van a ver!”
-Como 2 Minutos.
-Claro, está bueno eso, que las bandas que tienen más o menos tienen onda metan gente y no que siempre las que metan gente sean las bandas de mierda -risas-. Y que no voy a dar nombres para que después no piensen que puteo a todos -risas-.
-Y algo algo ahí que se plantea, que se dice ¿Qué onda el Punk?
-Siempre pienso lo mismo. Si no fuese por el Punk, el Rock hubiese dejado de existir ya. Creo que hubiese sido algo así como cuando empezó el Punk. El Punk criticaba ese Rock aburrido, que no permitía estas cosas como la de hoy: juntarnos tres amigos y venir a tocar a un negocio de ropa, que no tiene nada que ver, sin ninguna responsabilidad. Eso es el Rock además, lo que hizo el Punk fue decir: “Loco, despabilense, vuelvan a ser como eran antes y dejense de joder”. Fue volver a las raíces. Yo ya le pongo el mote, gracias al Punk el Rock se salvó. El Rock que yo escuchaba de chico, yo iba a ver a Spinetta, a Pappo, la gente estaba sentada, todavía no estaba la onda Punk. Imaginate, estábamos con los militares. Yo me paré en el recital de The Police en Obras y fui preso al tercer tema. Veníamos de una sociedad hermosa -risas-. El cambio ese es el Punk pero rescatando ese Rock que de entrada puso la semilla, la parte de decirle al mundo: “Liberate”. “Liberensé, no sean tan careta” y se cambiaron las camisas de colores, los pelos largos, cambiaron la onda. Igual a los hippies los respeto pero hasta ahí...hasta ahí nada más, hasta ahí mirá -risas-.
-¿Punk vs. Hippie? ¿Punk vs. Rollinga? ¿Qué es eso?
-El Punk es un hippie que se puso viejo en realidad -risas-. Tiene que ver, porque una cosa lleva a la otra viste...lo que les critico siempre, la actitud del hippiesmo. El mundo se está cayendo a pedazos y no hacen nada viste...por lo menos mové el culo, cantá algo, decí: “La concha de tu madre hijo de puta” viste. Eso es lo que está pasando acá. Por suerte está Facebook, uno se descarga en Facebook -risas-. Y descargarse en las redes sociales es una forma de domesticarte. “Ah, soy opinión pública” No, sos un boludo que no te da bola nadie.  
-Hablando de denominaciones y dar bola, la Rolling Stone te nombró el 35 Mejor Guitarrista.
-Sí, tendría que estar mucho antes pero no importa -risas-. No, la verdad es que me sorprendió que me pongan en la lista, mirá lo que te estoy diciendo. Me sorprendió porque el sistema nunca me ha tenido muy en cuenta. Cuando pasó eso ya hace 10 años que vivía afuera y estaba en otra historia.
-¿Sentís que estar afuera también tiene que ver con las cuestiones de legitimidad? Hay muchos músicos o artistas que son reconocidos cuando se van.
-En realidad lo que pasa es que cuando volvés te dan un poco más de bola porque no les estuviste rompiendo las pelotas todo el tiempo -risas-. Así de corta.
-Es una buena perspectiva.
-Yo lo viví -risas-. Cuando vine después de 17 años sin tocar armé un pubcito en mi barrio, en Olivos y se llenó de gente. Te hablo hace ya 6 años. Muy buena onda, y no había tan buena onda acá. Y no eran hippies, ojalá hubiesen sido hippies, eran milicos. Y nosotros estábamos en contra de los hippies y de los milicos. De los hippies porque no hacían un carajo y de los milicos porque nos cagaban a palos. Así era la historia.
-¿Cómo fue irte?
-Buenísimo. Me fui a divertir por allá, terminé con mi hijo en Seattle, imaginate. No me salió mal la aventura -risas-. Viví en varios lugares. Primero en Miami, donde siempre caen todos los argentinos, es como estar en el patio trasero de la casa de tu vieja más o menos.
-Con mejor clima y playa.
-Claro, tal cual -risas-. O estar en la casa de tu tía, siempre encontrás a tu primo a un amigo, alguien que te viene a visitar. Llega un momento en que te rompen las pelotas ya. Decís: “Basta loco, me vine acá para no ver a nadie”. Cuando mi hijo quiso ir a la universidad, quería estudiar Tecnología, así que nos fuimos a Seattle a ver y cuando llegamos dije: “No me quiero ir más de acá”. Me quedé ahí como dos o tres años, después me fui a vivir a Los Angeles, horrible Los Angeles, lo peor que hay. Son todas estrellas de cine, imbancables. Me gustó la ciudad pero no me gustó la gente, no tiene onda. En Miami de tantas ondas que hay no hay ninguna. Me pongo la camiseta, Buenos Aires, La Plata y Seattle -risas-. Después Nueva York es demasiado cosmopolita, no tienen identidad. ¿Viste el de Babyshambles? -Pete Doherty- Me mata, ese tipo me encanta, la música, todo lo que hace. Y vino acá a tocar con Libertines en un festival con Iggy Pop, los músicos se fueron, se llevaron los equipos, todo, él pegó onda con un chabón de acá, se quedó un mes -risas-. Y se quedó tocando en los lugares en los que tocamos nosotros, MOD y esas discotequitas. Me pareció genial lo que hizo. Hizo lo que quería, hasta se terminó trayendo la banda de Inglaterra, antes de ir a París o a Londres se vino acá.
-Como Dee Dee Ramone.
-Otro más. Toqué un día con él, me lo crucé pero no llegué a estar personalmente con él. Pero estuve con los Ramones. Con el que más estuve fue con Johnny, con el guitarrista, porque tocamos 3 noches con ellos. Hicimos 3 Obras. Con los Ramones estábamos todos en el mismo camarín, lo que pasa es que son 4 momias los tipos.
-En esa época también estaban más grandes, el más chico era CJ.
-Cuando vinieron acá fue en el 91 porque de entrada había venido Dee Dee. Vinieron dos veces, la primera no pudimos tocar porque estábamos de gira en Perú y la segunda sí.
-¿Y el nuevo disco cómo viene?
-Es raro, es raro. Me gusta porque es raro pero de tan raro que es todavía no me convence.
-¿Sos muy quisquilloso?
-No tanto. Lo importante es que haya buena tocada, buena vibración mientras estamos tocando toda la banda. Capaz tocás 10 veces el tema, hay una que queda bien y es esa. Ser rebuscado no tiene que ver mucho con el Punk Rock. Me gusta el sonido más puro. Nada que ver con Los Violadores, el sonido de los ‘80 en Argentina era totalmente procesado pshhhh pgggg pshhhhh pgggg ¿Te acordás lo que era Virus o Los Abuelos de la Nada? Toda maquinola. Tenían canciones buenas igual. En el escenario tocábamos así pero en el estudio estaba todo procesado. Los ‘80 fueron muy particulares en ese sentido, dejaron una estética musical. Pero ahora es volver al sonido más crudo, más natural. El tema es tocar, porque ahora por más tecnología que le pongas, algunas canciones las toco buenísimas y cuando las quiero volver a grabar en el estudio no me salen. Es como sacar una foto dos veces.
¿Tienen alguna fecha?
No, hasta el 2017 no va a salir. Acabo de terminar Los Violadores en el Luna Park, sacamos dos CDs. En realidad al revés, sacamos un libro de fotos con dos CDs en una caja, un libro con muchas fotos, un libro grande con las mejores fotos del Luna Park. Me sorprendió que hayan tantos fotógrafos sacando fotos. Lo vi en Internet y dije: “Mierrrda”. Había unas fotos tan buenas...se las pedí a los fotógrafos e hicimos el libro. Viste como es el tema de la música, la gente la escucha en el teléfono. Para tener un recuerdo, tenés el libro y los dos CDs, que si los ponés en un equipo suenan de la puta madre. Escuchás mejor que el MP3. Está bueno tenerlo. Eso acaba de salir ahora y no quiero mezclar todo, va a salir más adelante. Con la malaria que hay ¿Cómo vas a sacar todo junto? -risas-.
-¿De qué hablan las canciones?
-Hablan de eso. Una vez les habíamos hecho creer a todos que éramos comunistas: “Viene este pelotudo y arruina todo, es un forro”. Si antes salía todo barato y ahora sale todo caro ¿Qué era mejor? Que saliera todo barato. ¿Y de quién voy a estar a favor? Esas cosas no me entran en la cabeza. Es tan simple todo y que se nota tanto que es para cagarlos a patadas en el culo a todos estos politicos de mierda, porque son unos hijos de puta. Tiran para el lado de ellos y de los amigos, no les importa más nada. Dicen: “Es lo mismo que valga un dólar un litro de nafta que dos” No, no es lo mismo pelotudo -risas-.
-El mundo está muy raro.
-Vuelve el fascismo. Es una vuelta del fascismo. No se puede entender. Los ciclos son así, van en espiral. Va para adelante, vuelve otra vez.
-Y el punk siempre presente.
-Siempre haciendo el quilombo.

Ph. Cristian Estaurino